Columna del Director - Cómo IPSE se ha articulado con las metas del Gobierno Nacional para llevar energía a las zonas no interconectadas

La Energía que transforma territorios, hoy ilumina el turismo sostenible en las ZNI
 

Por Danny Ramírez, director IPSE

Durante décadas, millones de colombianos han vivido sin acceso a energía eléctrica continua: en territorios aislados, la falta de electricidad ha limitado no solo el confort sino también el desarrollo social y productivo sumiendo a la población de estos territorios en la pobreza y la desigualdad. En este contexto, la articulación entre el Gobierno Nacional, el Ministerio de Minas y Energía y el Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas para las Zonas No Interconectadas (IPSE) se ha convertido en una pieza central para cerrar brechas históricas. 

La política pública de energización rural ha sido una prioridad del gobierno actual. Proyectos liderados por el Ministerio de Minas y Energía, con apoyo técnico y logístico de instituciones como IPSE, han permitido llevar energía continua —inclusive 24 horas al día— a zonas remotas que nunca antes la habían tenido. Un ejemplo emblemático es la llegada del proyecto de energía solar a comunidades como Capurganá y Acandí, en el departamento de Chocó, beneficiando a más de 1.700 familias con energía confiable que permitirán a esta importante región consolidarse como un desino turístico para nacionales y extranjeros.  

Además, el impulso a sistemas de energía solar individuales en viviendads dispersas ha permitido que más de mil hogares campesinos e indígenas accedan por primera vez a electricidad segura en departamentos como Valle del Cauca, Cauca, Magdalena, César y Antioquia.  

Este trabajo articulado responde directamente a metas clave del Gobierno Nacional para la transición energética justa, que busca que el acceso a energía deje de ser un privilegio urbano para convertirse en un derecho también efectivo en las zonas no interconectadas (ZNI). Aunque todavía hay retos por delante, la coordinación entre entidades públicas y la articulación de estrategias permite mostrar resultados concretos: energía donde antes no llegaba, y con ella, más oportunidades para las comunidades rurales.